Misión

Misión: Ser un sitio que brinde ayuda de manera oportuna a cada uno de los lectores teniendo como base la Palabra de Dios.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Confesión y acción de gracias

Nehemías 9: 32-37


"Y en tu mucho bien que les diste... ellos no te sirvieron", Nehemías 9:35


Durante un servicio de adoración un domingo, nuestra congregación hizo esta oración de confesión al unísono: "Dios de gracia, al igual que muchos creyentes que nos precedieron, nos quejamos cuando las cosas no salen como deseamos. Queremos abundancia de todo más allá de los suficiente para sustentarnos. Preferiríamos estar en otro lugar que donde nos encontramos en este momento. Preferiríamos tener los dones que les das a otros que los que provees a nosotros. Preferiríamos que Tú nos sirvieras en vez de servirte nosotros. Perdona nuestra falta de gratitud por lo que nos das".


La abundancia no es garantía de agradecimiento ni de acción de gracias. Puede que la prosperidad incluso aleje nuestros corazones del Señor. 


Cuando varios exiliados judíos regresaron de Babilonia con Nehemías para reconstruir los muros de Jerusalén, confesaron sus pecados y de sus padres. Oraron: "nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley... Y ellos en su reino y en u mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras".


La confesión es un poderoso preludio a la oración de acción de gracias. La obediencia es el Amén.


La confesión abre la puerta a la acción de gracias.

Un legado de arrepentimiento

 Salmo 51


"Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado" Salmo 51:17


Todas las naciones tienen héroes, pero puede que Israel sea la única que haya elaborado una literatura épica acerca de los fracasos del más grande de sus héroes. Ese elocuente salmo muestra que Israel, recordó a David más por su devoción a Dios que por sus logros políticos.


Paso a paso, el salmo lleva al lector por todas las etapas del arrepentimiento. Describe las constantes repeticiones mentales, la culpa que nos carcome, la vergüenza y finalmente, la esperanza de un nuevo comienzo, que surge del verdadero arrepentimiento.


De una manera extraordinaria, el Salmo 51 revela que la verdadera naturaleza del pecado es una relación rota con Dios. David clama: "Contra ti, contra ti solo he pecado". Observa que los sacrificios que el Señor quiere son el espíritu quebrantado, el corazón contrito y humillado. David cuenta con esos elementos.


En su oración, busca el bien que podría surgir de su tragedia y ve un rayo de luz. Tal vez, al leer esta historia de pecado, otros podrían evitar las mismas dificultades, o al leer su confesión, podrían llegar a tener la esperanza de llegar a ser perdonados. La oración de David es contestada y se convierte en su gran legado de monarca. El mejor rey de Israel ha caído hasta lo más bajo. Pero ni él, ni nadie, pueden caer más allá del alcance del amor y el perdón de Dios.


El arrepentimiento es el terreno donde florece el perdón.

La guerra... Luego la paz

Lucas 23:32-43

"La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús", Filipenses 4:7

El 7 de diciembre de 1941, un avión de guerra japonés, piloteando Mitsuo Fuchida, despegó del portaaviones Akagi. Fuchida dirigió el ataque sorpresa a la flota de los Estados Unidos en el Pacífico, en Pearl Harbor, Hawai. 
Durante los años de guerra siguientes, Fuchida continuó volando; a menudo, escapando por poco de la muerte. Hacia el final del conflicto bélico, se sentía desilusionado y amargado.

Unos cuantos años más tarde, escuchó una historia que despertó su curiosidad espiritual: Una joven cristiana, cuyos padres habían sido asesinados por los japoneses durante la guerra, decidió servir como misionera a los prisioneros nipones. Impresionado, Fuchida comenzó a leer la Biblia.

Al leer las palabras de Jesús desde la cruz: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen", entendió por qué la mujer podía mostrar bondad a sus enemigos. Ese día, Fuchida le entregó su corazón a Cristo.

Al convertirse en predicador y evangelista laico para sus conciudadanos, este ex combatiente demostró "la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento", paz que disfrutan aquellos que han confiado en Cristo y han hecho "conocidas sus peticiones delante de Dios".

La verdadera paz no es la ausencia de guerra; es la presencia de Dios.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Devío

Hebreos 2: 1-9


"Por tanto, es necesario que con más diligencia  atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos". Hebreos 2: 1


En la película de 1923 Our Hospitality (Nuestra hospitalidad), el comediante y acróbata Buster Keaton realizó una osada proeza cerca de una cataratas. Una cuerda de aguante, llamada cable de "retención", escondida en el agua y atada a él, le impedía ser llevado hacia las cataratas.


Durante la filmación, el cable se rompió, y Keaton fue arrastrado hacia las cascadas. Él se las arregló para asirse de una rama que colgaba, a la que se aferró hasta que el equipo pudo rescatarlo. La dramática escena aparece en la película terminada.


Ser desviado hacia peligros no buscados puede dar resultado para las emocionantes secuencias de una película. sin embargo, en la vida real los peligros de este tipo generalmente se marcan con señales de advertencia para evitar que las personas se aventuren por caminos que les causen daño.


De manera similar, la Biblia nos ha brindado señales de advertencia en cuanto a desviarnos de la seguridad de la Palabra de Dios. "Por tanto, es necesario que con más diligencia  atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos" (Hebreos 2: 1).


Es fácil desviarnos cuando no nos aferramos a la Palabra de Dios por medio del estudio y la reflexión. Al igual que una corriente rápido, las atracciones de este mundo caído nos llevan hacia el pecado. Pero al meditar en las Escrituras y buscar la guía del Espíritu Santo, aprendemos la realidad de nuestra ancla espiritual y nos mantenemos seguros, incluso en los peligros de la corriente del mundo.


La brújula de la Palabra de Dios te mantendrá lejos del naufragio espiritual.

martes, 30 de noviembre de 2010

Secretos expuestos

Lectura: Salmo 32: 1-7


"Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Y tú perdonaste mi maldad y mi pecado". Salmo 32:5


Por muchos años, el Lago Okeechobee escondió muchos secretos en sus densas aguas y en sus capas de fango. Sin embargo, en 2007, la una canícula secó este lago hasta alcanzar su nivel más bajo desde que se hubieran hecho registros oficiales en 1932, revelando cientos de años de historia. Al rastrillar el lecho del lago, los arqueólogos encontraron artefactos, cerámica, fragmentos de huesos humanos e incluso botes.


Después de que el rey David cometiera adulterio con Betsabé y planeara la muerte del esposo de esta, Urías, cubrió sus pecados negándolos y no confesándolos. Probablemente pasó muchos meses llevando a cabo sus asuntos, como de costumbre, e incluso realizando deberes religiosos. Todo el tiempo que David mantuvo sus pecaminosos secretos encubiertos experimentó el aplastante dedo acusador de Dios y su fuerza se evaporó como agua en el calor del verano.


Cuando el profeta Natán confrontó a David con respecto a su pecado, la convicción de Dios fue tan grande que David confesó sus pecados al Señor y se alejó de ellos. De inmediato, Dios perdonó a David y este experimentó Su misericordia y gracia.


Tengamos cuidado de no ocultar nuestro pecado. Cuando ponemos al descubierto nuestros pecados, confesándolos a Dios, quedaos cubiertos con su perdón.


Dale a Dios lo que Él desea más que nada: un corazón quebrantado y arrepentido.

viernes, 26 de noviembre de 2010

El problema de la autosuficiencia

Lectura: Apocalipsis 3:14-22


"Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!" Apocalipsis 3:15


La ciudad de la Laodicea tenía problemas con el agua. Una de las ciudades cercanas contaba con fabulosas fuentes termales y otra tenía agua fresca y cristalina. Sin embargo, Laodicea debía aguantarse con un agua tibia y cargada de minerales que sabía a azufre. No era ni caliente ni fría. Era simplemente asquerosa.


Ante esto, las palabras de Jesús a los creyentes laodicenses, en Apocalipsis 3, probablemente les impactaron. Dios les reprendía por no ser "fríos no calientes". Y, cuando pensaba en ellos, sentía ganas de vomitar, justo el efecto del agua que ellos tenían para beber.


¿Cuál era su problema? El pecado de la autosuficiencia. Los laodicenses se habían enriquecido tanto que habían olvidado lo mucho que necesitaban a Jesús. Cuando decimos que tenemos todo lo que necesitamos, pero Jesús no encabeza la lista, Él se ofende profundamente. La autosuficiencia nos aleja de buscar las cosas que realmente necesitamos y que sólo el Señor nos puede dar. Si prefieres tener dinero en lugar de carácter, si tus tarjetas de crédito están al máximo y tu rectitud al mínimo, si te has vuelto astuto, pero no eres sabio, has realizados tus compras en todos los lugares equivocados. Jesús ofrece productos que son muchísimo mejores. Él está llamando a la puerta de tu corazón. Déjalo entrar. ¡Te dará todo lo que realmente necesitas!


Siempre tenemos suficiente cuando Dios es nuestra provisión.

jueves, 11 de noviembre de 2010

La diferencia que marca la oración

Lectura: Apocalipsis 8:1-5 


Subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. Apoc. 8:4


¿Impacta realmente la oración en nuestro mundo? ¿O sólo se trata de na conversación privada con Dios? 


Un matrimonio de Nueva Jersey supo que un hombre había salido de la cárcel y vivía en su vecindario, y comenzaron a orar por él. Luego lo visitaron y lo invitaron a un desayuno semanal para ex criminales como él. Ahora, 22 años después, los hombres más despreciados de la zona tienen un lugar donde los reciben y respetan.


¿Qué sucedería si cumpliéramos literalmente el mandamiento de Jesús de amar a nuestros enemigos y orar por quienes nos persiguen? ¿Y si se nos conociera por acercar el cielo a personas marginadas y desagradables?
En Apocalipsis, el apóstol Juan prevé una conexión directa entre el mundo visible y el invisible. En un momento culminante de la historia, el cielo queda en silencio. Siete ángeles se ponen de pie con sus trompetas y esperan. Impera el silencio, como si todo estuviera escuchando en puntillas. Luego, un ángel recoge las oraciones del pueblo de Dios en la tierra- oraciones llenas de alabanza, lamento, abandono, desesperación y ruego- las mezcla con el incienso y las presenta delante del trono de Dios. El silencio finalmente se rompe cuando estas son arrojadas a la tierra y desatan una tormenta de "truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto" (v. 5)


El mensaje es claro. Las oraciones son esenciales en la victoria sobre el mal, el sufrimiento y la muerte.


La obra de Dios la realizan los que oran.